La racionalización de la administración pública: la reforma administrativa

En el año de 1965 se creó la Comisión de Administración Pública dentro de la secretaría de la Presidencia, con el propósito de efectuar un diagnóstico global de la administración pública mexicana y proponer las medidas generales para hacerla más eficiente y eficaz.

Entre las recomendaciones formuladas por esta comisión, se puso un importante énfasis en la agrupación sectorial de las dependencias y entidades del sector público. Pero la realización de tales adecuaciones requería de tiempo para su instrumentación, por lo que las medidas que se tomaron tuvieron un carácter menos ambicioso y se postergó la distribución por sectores. Al inicio del periodo presidencial de Luis Echeverría Álvarez, únicamente se realizaron acciones para mejorar los sistemas de apoyo global: programación, presupuestación, contabilidad, informática, recursos materiales, etc., para que en el momento en que fuera más conveniente, se modificara toda la estructura administrativa del gobierno federal. En 1973 se creó la Comisión de Energéticos con el objeto de diseñar y llevar a cabo una política en esta materia.

Quedaba integrada por varias dependencias del sector central y todas las paraestatales referentes a energéticos (Instituto Nacional de Energía Nuclear, Comisión Federal de Electricidad, Petróleos Mexicanos, etc.) Es así como recién iniciado el sexenio de 1976-1982 se llevó a cabo una transformación importante dentro de la administración pública central y paraestatal. En razón de las condiciones económicas, políticas y sociales que prevalecían en el país, se puso en marcha también una reforma económica y una reforma política que le darían marco a la nueva administración.

El inicio del régimen presidencial de José López Portillo marcó el comienzo de la etapa más trascendental para la reforma administrativa, puesto, que recoge las experiencias anteriores y establece con mayor claridad las políticas y estrategias a seguir por el gobierno, con una visión más globalizadora. La fundamentación jurídica de esta reforma se encuentra fundamentalmente en la Ley Orgánica de la Administración Pública, constituye el punto de partida de las principales innovaciones realizadas. Entre éstas destaca la obligatoriedad de todas las dependencias y entidades de la administración pública federal, de desarrollar sus actividades en forma programada y con base en los lineamientos generales que señale el poder ejecutivo.

Esto constituye la base sobre la cual descansará el Sistema Nacional de Planeación, creado a raíz de la publicación del Plan Global de Desarrollo1980-1982. Además se establece la agrupación sectorial de la Administración Centralizada Paraestatal. A partir de este momento el control global no se llevaría a cabo en una sola secretaría, ni en tres, sino en cada una de las dependencias centrales de acuerdo con su campo de actividad. Esta nueva estructuración permitiría promover una mejor planeación, evaluación y control, lo que a su vez redundaría en la posibilidad de delinear una política general y una programación sectorial.

En el esquema de sectorización se definieron niveles y atribuciones específicas para cada uno de éstos en los sistemas básicos de planeación, programación, presupuestación y evaluación.

1.- Nivel global macroadministrativo bajo la responsabilidad del presidente, que define lineamientos y políticas generales, con apoyo en su gabinete, gabinetes especializados, Secretaría de Programación y Presupuesto y Secretaría de Hacienda y Crédito Público como globalizadora.
2.- Nivel mesoadministrativo, que responsabiliza a los coordinadores de sector, que son las secretarías con atribuciones en un campo específico de la acción gubernamental.
3.- Nivel microadministrativo, con responsabilidad en cada uno de los titulares de las entidades sectorizadas.

Bajo este esquema normativo que operó hasta la desaparición de la Secretaría de Programación y Presupuesto, en 1992, corresponde al presidente definir objetivos y prioridades del programa de gobierno, establecer directrices, dividir el trabajo y coordinar las actividades; actualizar el Programa Global de Desarrollo y determinar las políticas del Programa de Presupuesto. El nivel de las dependencias globalizadoras comprende a Programación y Presupuesto(SPP) y Hacienda y Crédito Público (SHCP) y tienen un triple carácter normativas y definitorias en tanto que son unidades de actividad; vigilancia y control global para la instrumentación de políticas, planes y programas; y de apoyo y asistencia técnica para auxiliar operativamente a las coordinaciones de sector. El nivel de orientación y apoyo global establece lineamientos generales para el control del sector descentralizado. La Secretaría de Programación y Presupuesto tiene, además, la responsabilidad de hacer compatible sus acciones con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; establecer procedimientos para actualizar los planes globales, sectoriales, regionales, institucionales, elaborar normas a las que deberán sujetarse los coordinadores de sector y las entidades en la formulación de presupuestos.

Las coordinaciones de sector son las dependencias centralizadoras que ejercen la tutela y armonizan las acciones del grupo de entidades que componen su campo de acción o sector, y también son encargadas de aplicar las directrices marcadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en referencia al programa presupuesto, así como de programar, coordinar y evaluar las acciones del sector, asumir la responsabilidad de su sector, implantar políticas internas y supervisar el funcionamiento de las instituciones a su cargo.

Por último, toca a las entidades paraestatales ajustarse a las normas y lineamientos de los coordinadores de sector y de las dependencias de orientación y apoyo global, someter a la consideración de los coordinadores de sector sus programas propuestos y programas financieros, autoevaluarse internamente y presentar la información necesaria para la evaluación general del sector, y someterse a la aplicación de auditorías internas.

En esta forma se solidifica poco a poco la estructura administrativa del gobierno federal para llevar a cabo la planeación del desarrollo. Durante muchos años el sector paraestatal careció de una programación y coordinación de sus actividades debido al crecimiento agregativo y desordenado. Por primera vez se trata de integrarlo política y administrativamente al sector central; es un ajuste dentro del poder ejecutivo. La articulación de actividades es la constante dentro de la sectorización, que debe definirse como la armonización de esfuerzos entre los coordinadores de sector y las paraestatales, bajo la tutela de las dependencias globalizadoras, y el mando y autoridad del presidente de la República.

En diciembre de 1982, las condiciones económicas y sociales sumamente restrictivas bajo las cuales se llevaba a cabo el proceso de cambio de gobierno de José López Portillo, presidente saliente, a Miguel de la Madrid Hurtado, presidente electo, prefiguraban desde entonces una profunda reestructuración del Estado mexicano que se operaría a partir de ese momento abarcando diversos aspectos de la vida política y social de los mexicanos. Cabe hacer notar que este mismo proceso se inscribe en el contexto mundial de profundas transformaciones económicas y políticas que reorientaron las relaciones internacionales y los efectos internos en los distintos países.

El detonador indiscutible de todo este proceso sería la llegada a la presidente de los Estados Unidos de América del presidente Ronald Reagan, por un lado, y de la primera ministra británica Margaret Thatcher al gobierno británico, por el otro. Ambos gobiernos arrancarían su gestión promoviendo profundas transformaciones sobre los modelos económicos y administrativos de sus respectivos países que serían posteriormente seguidos más allá de sus fronteras.

Quienes también influyeron en este acontecer internacional fueron Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce y Vicente Fox, con su política económica y la manera de plantear la Administración Pública, a través, delPlan Nacional de Desarrollo de cada uno de los períodos correspondientes a estos Presidentes de la República Mexicana.