Inducción del parto

Un/a obstetra puede recomendar la inducción del parto si considera que hay riesgos de llevarlo a término tanto para la madre como para el feto, o incluso para ambos. Entre las causas de esta medida se encuentran la pre-eclampsia, diabetes, poco crecimiento fetal u otros trastornos médicos generales, como una enfermedad renal.

La inducción se puede llevar a cabo en cualquier momento después de las 24 semanas de gestación si el riesgo para la madre o el feto es mayor que el hecho de que sea un feto prematuro, independientemente de la madurez de los pulmones. Para evitar esta inmadurez se administran esteroides a la madre antes de las 32 semanas.

Si el parto no se produce al cabo de las 41 ó 42 semanas se realiza la inducción, ya que la placenta se vuelve inestable a partir de este momento.

Los métodos de inducción son:

  • Aplicación de prostaglandina E2
  • Amniorrexis, o rotura artificial del saco amniótico.
  • Administración intravenosa de oxitocina.