Juego de empresa

Según Graham y Gray el juego de empresa consiste en un ejercicio de toma de decisiones secuenciales estructurado alrededor de un modelo de una actividad empresarial en el que los participantes gestionan esa actividad. Se busca entrenar a los alumnos a poner en práctica los conocimientos que han adquirido en situaciones que simulan la realidad. Estos métodos eminentemente participativos entran dentro de lo que se entiende como action leaming, del inglés aprendiendo a través de la acción.

Normalmente, los alumnos, en grupos de trabajo, compiten entre sí de manera que al final pueden haber ganadores y perdedores. La utilización de computadoras y las metodologías de simulación han hecho que la utilización de este método aumente día a día.

Objetivos

Uno de los principales objetivos es conseguir que los alumnos integren conocimientos adquiridos en asignaturas diversas. Asi-mismo, es un método que facilita el desarrollo de habilidades tales como el trabajo en grupo, combinación del papel de generlista y de especialista, uso de información en entornos turbulen-tos, predicción y planificación.

Aplicaciones

Este método suele usarse al final de un ciclo en el que se han desarrollado varias asignaturas que precisan ser interrelacionadas. El ejemplo más habitual es el juego en el que los alumnos compiten en un determinado mercado. Para salir adelante han de tomar decisiones utilizando conceptos de contabilidad, finanzas, marketing, recursos humanos, organización de empresas, etc.

Una de las prevenciones a tener en cuenta es que no se debe jugar por jugar. Precisamente, una de las grandes ventajas de los juegos de empresa es que los alumnos se divierten, pero si sólo se trata de un juego sin aportación de valor añadido puede ser una pérdida de tiempo. Si se selecciona un determinado juego es para maximizar la productividad de la sesión en relación con los objetivos pedagógicos.

Otra de las grandes ventajas de los juegos, como la de cualquier simulación, es que se pueden tomar decisiones sin que eso pueda afectar la marcha de la empresa y, por tanto, el alumno no corre ningún riesgo. Fuente: Libro Aprender a enseñar de Oriol Amat