Elección de una metáfora

Una metáfora correctamente seleccioanda puede resultar útil cuando se presentan nuevas materias a los alumnos. Es importante no prescindir de analizar la metáfora que se quiera usar, pues puede que sea excelente para sus propósitos pero que usted no aproveche todo su valor si no sabe exactamente dónde ha de utilizarla para enseñar.

Es posible que al principio tenga que esforzarse para encontrar metáforas, después de un poco de práctica empezarán a acudir a usted con rapidez e incluso espontáneamente.

El proceso para seleccionar una metáfora puede resumirse en tres pasos:

 

  1. Decida con exactitud qué quiere usted enseñar y cuál es el principio general implicado.
  2. Genere metáforas, seleccione la que mejor comunique el tema que haya elegido para explicar, y aclare las discrepancias, es decir, los puntos en que la metáfora no encaje con el tema.
  3. Trace un plan de lección que incluya cómo obtendrá metáforas por parte de los alumnos.

No es conveniente pensar una metáfora en los cinco minutos anteriores a la clase y salir adelante, el riesgo es que la metáfora no encaje tan bien como habíamos creído, que el punto que demuestra no es el que queríamos destacar, o que los alumnos empiecen a sugerir metáforas y que no sepamos qué hacer con ellas.