Manipular el huevo

Se describen algunas consideraciones para la manipulación adecuada del huevo:

  • No dejar alimentos que contengan huevo o el huevo mismo durante más de dos horas a temperatura ambiente, sobre todo, durante los meses de más calor.
  • Mantener los huevos en la nevera y sacar solo los necesarios para consumir.
  • No es imprescindible lavar los huevos. Si se lavan, hacerlo justo antes de su utilización.
  • Eliminar los huevos con color, olor o sabor extraños.
  • Descartar los huevos con la cáscara dañada, con mal aspecto o mal olor.
  • Los huevos más frescos pueden utilizarse para alimentos que requieren menor temperatura en su cocción, como tortillas, revueltos, huevo pasado por agua o salsas.
  • Los huevos que se acercan más a su fecha de consumo preferente pueden utilizarse para pasteles o cocciones que garanticen una elevada temperatura durante más tiempo.
  • No supone ningún problema si aparece alguna mancha de sangre en el huevo. Se retira con cuidado y se puede consumir.
  • La formación de «nubes» en la clara del huevo es síntoma de frescura, no supone ningún riesgo.
  • Lavarse las manos antes y después de manipular huevos.
  • Los utensilios utilizados para la preparación y manipulación con huevos deben mantenerse siempre limpios y nunca se deben utilizar con alimentos cocinados sin lavarlos antes.
  • No utilizar utensilios deteriorados que puedan albergar patógenos.
  • No cascar el huevo en recipientes con otros alimentos, utilizar uno solo para cascar el huevo.
  • No separar la clara de la yema con el mismo huevo y pasar de una parte de la cascara a otra, utilizar los utensilios destinados a esto.
  • Si se prepara mayonesa casera, asegurarse de llevar a cabo todas las normas de higiene y conservar la salsa hasta su consumo en la nevera. La mayonesa que sobre, nunca guardarla, sino retirarla. Añadir un chorro de vinagre o limón en su elaboración, ya que mejora la conservación.
  • La mayonesa industrial debe conservarse en el frigorífico y tener con ella las mismas precauciones que con cualquier otro alimento perecedero.
  • Evitar que el tiempo entre la manipulación con el huevo y su cocción sea largo. Batir los huevos y acto seguido cocinarlos.
  • El uso de huevo pasteurizado garantiza el tratamiento térmico del huevo, por lo que no hay patógenos.

Fuente: Consumer.es