Utilidad de un perfil docente

El perfil profesional es una herramienta construida con determinados fines. En este caso, se pretende abarcar un campo específico: el de la formación para el trabajo, que se desarrolla en ámbitos muy diversos: desde las escuelas técnicas de los sistemas educativos formales, hasta los centros de formación profesional pertenecientes al sector productivo, empresas, organizaciones de trabajadores, y organizaciones de la sociedad civil que capacitan a determinadas poblaciones en las especialidades laborales más diversas.

En ese marco de diversidad, todos tienen un punto en común: la intención clara y explícita de estar formando para la incorporación a un trabajo productivo en algún sector definido de la actividad económica. Se comparte, por lo tanto una visión del sujeto de aprendizaje como trabajador o trabajadora, que se “forma para o en el trabajo”.

Esta referencia propone una visión genérica del profesional docente, que incluye, tanto a quienes se desempeñan en el sistema formal de educación técnica, como a quienes forman para el mundo del trabajo en otros contextos, generalmente menos formalizados (organizaciones de la sociedad civil, unidades productivas, centros comunitarios que brindan capacitación laboral, entre otros). Se busca con ello dar sentido de unidad e integralidad a la formación para el trabajo, reconociendo momentos y ámbitos diferenciados.

Un perfil profesional docente basado en competencias, al igual que en cualquier otra ocupación, es una herramienta de comunicación entre distintos actores: los propios docentes; los que tienen a su cargo la gestión del sistema; los aspirantes a la formación; los usuarios de la formación; los sectores de la sociedad interesados en la calidad de los recursos humanos; los potenciales empleadores que demandan personas con determinadas calificaciones.

Su desarrollo permite contar con un referencial que constituya la base de la gestión del personal docente, así como una clara orientación para el diseño de la formación inicial y permanente de las y los docentes que forman para el mundo del trabajo.

La utilización del perfil como referencial presenta como ventajas suplementarias, los siguientes aspectos que son propios del enfoque de la formación basada en competencias: participación, sistematicidad, comunicabilidad, operatividad y adaptabilidad.

1) Participación Todo el proceso de construcción de un perfil recurre a un progresivo y constante involucramiento de los actores (mundo productivo, docentes, expertos, etc.) en distintas instancias de participación. Este proceso es justamente el que crea la posibilidad de definir un perfil que constituya una herramienta útil, eficaz y compartida.

2) Sistematicidad Supone una metodología de construcción con etapas y procedimientos claramente establecidos. Independientemente de los distintos métodos de identificación de competencias por los que se puede optar, se valoriza el modo sistemático de construcción del perfil.

3) Comunicabilidad En la elaboración del perfil se tiene en cuenta la perspectiva de distintos actores (docentes, productores, instituciones, etc.) involucrados en el tema y la aplicación de criterios técnicos sólidos. Las competencias, los criterios de realización, y demás componentes se formulan de modo comprensible, de modo de lograr el acuerdo de todas las partes intervinientes. El perfil se transforma en una referencia accesible y comprensible para conocer y evaluar diferentes situaciones.

4) Operatividad Las ideas generales que sustentan el perfil se desagregan y articulan en diferentes grados. Queda así conformado un referente que conecta aspectos generales con orientaciones concretas para identificar las actividades. Se señala el rumbo, pero además se sabe cómo llegar a lo propuesto.

5) Adaptabilidad El perfil busca un equilibrio entre los aspectos comunes, unificadores del sistema y la apertura a la diversidad que constituye la esencia de la contextualización de las competencias. Sobre la base de un perfil genérico, es posible (y necesario) realizar las adaptaciones que se consideren pertinentes.

Fuente: Libro Enseñar a trabajar. Las competencias de quienes forman para el trabajo, escrito por Barba, E.; Billorou, N.; Negrotto, A.; Varela, M.C.