Funciones de la lectura

La respuesta a esta interrogante depende del lector. Sin embargo, muchos responderían que se lee para: buscar información, cumplir un rol en el trabajo, etc. La mayoría de los jóvenes, diría que es por estudiar, memorizar un contenido y darlo en un examen. ¿Cuántos de nosotros no nos encontramos, de alguna forma, dentro de estos parámetros?

¿Por qué soy lector? 

¿Te has preguntado para qué se inventó la escritura? ¿Por qué el hombre buscó la forma de dejar constancia de sus pensamientos, ideas, e inventos?¿Quién los leería luego? El hecho es que son tantos los textos que cuentan, relatan, describen e informan sobre uno y otro tema que faltaría vida para leerlo “todo”. Y ésto depende de la capacidad que tengamos para elegir aquello que podamos leer en una u otra lengua; además, depende también de nuestra facultad para diferenciar entre un buen escrito y otro: de la profundidad, de la veracidad y consistencia del texto.

Funciones de la lectura

Surge la curiosidad del para qué leer tanto y sobre tan disímiles temas y textos. En una conversación informal de amigos, ¿sobre qué se habla? ¿Qué ideas se plantean? ¿Cuán interesantes resultarán los planteamientos de uno y otro? ¿Qué hace que en el intercambio se retroalimente uno del otro y cuál es la rigurosidad de lo que se discierne? Son N las preguntas y N las respuestas que llevan a reflexionar de qué depende la capacidad de sostener intercambios comunicativos informales y formales que, a su vez, llevan a determinada respuesta.

La competencia que tiene una persona para intercambiar y agradar con su plática o discernimiento a otros, depende del conocimiento de la misma sobre el mundo en el cual se circunscribe y éste depende de la lectura que se realice sobre el mismo, a través de la infinidad de textos gráficos y no gráficos.

Es decir, la versatilidad de un emisor está en el manejo que este tenga de información, la cual se adquiere de forma muy económica por medio de la ventana de la lectura; esto es relativo con respecto al conocimiento de primera fuente, las personas, hechos, lugares y situaciones de los cuales surge la información.

Una persona que viaja físicamente a lugares y observar situaciones, o a encontrarse con los entes que producen algún conocimiento sobre la humanidad, “ve” desde primera fila lo que desea saber. Sin embargo, a pesar de los vestigios, ruinas o muestras de algo quedó o fue palpable como hecho real, nadie lo puede visualizar en todo su proceso. Por tanto, se tiene que recurrir a la lectura para completar la información ¿Cuánto puede costar esta forma de ampliar el conocimiento? Por eso es económicamente ventajoso ver a través de la ventana del saber por medio de los libros. Citando a Zapata Lerga, 1996.

Fuente: www.e-learning.edu.ve