Seguridad en el uso del amoníaco

El amoníaco es una sustancia química utilizada comúnmente en los productos de limpieza comerciales y para el hogar. En la industria, el amoníaco se utiliza en la refinación de petróleo, en la fabricación de productos farmacéuticos, en la desinfección de aguas y como refrigerante. En la agricultura, el amoníaco se puede utilizar para el procesamiento de cosechas, en fertilizantes, o como tratamiento fungicida para los cítricos. El amoníaco se puede producir también de forma natural al descomponerse productos almacenados como el estiércol, abono orgánico u otros materiales.

El amoníaco puede mezclarse con agua y venderse como hidróxido de amonio, o puede usarse en gas comprimido como amoníaco anhidro (es decir, sin agua). Los trabajadores de todas las industrias deben saber que, a pesar de su uso común, el amoníaco presenta riesgos y peligros para la salud, por lo cual se requiere el uso adecuado de equipos de protección personal (PPE, por sus siglas en inglés) y procedimientos de seguridad para el uso y la manipulación.

El motivo por el cual el amoníaco se considera un producto químico peligroso es que es corrosivo para la piel, los ojos y los pulmones. El amoníaco tiene un olor característico e irritante al ser emitido, por lo cual la nariz suele dar el primer aviso de exposición. Si usted respira amoníaco en sus pulmones, quizá experimente tos, resuellos, o sienta que le falta el aliento.

Para evitar la sobreexposición al amoníaco, usted debe conocer las cantidades, las concentraciones y las propiedades de los materiales con los que trabaja. Guarde el amoníaco en un lugar fresco y seco apartado de los materiales incompatibles como el cloro, los ácidos, los oxidantes y los metales. Utilice los productos y materiales a base de amoníaco en lugares bien ventilados. Nunca mezcle el amoníaco con el cloro (lejía), ya que la combinación de ambos crea cloraminas, un gas irritante y extremadamente tóxico. Póngase el equipo protector PPE adecuado para la tarea y la concentración de amoníaco que vaya a utilizar.

Si va a entrar en un lugar que tiene altas concentraciones de amoníaco, utilice un respirador con suministro de aire. Si en su lugar de trabajo se almacenan grandes cantidades de amoníaco, verifique que haya respiradores de “escape” con suministro de aire para poder usarlos en caso de liberación accidental. Debe saber dónde están esos aparatos respiradores y cómo utilizarlos. Inspeccione y mantenga los equipos de almacenamiento y procesamiento de amoníaco, con el fin de evitar fugas y exposiciones.

Para evitar la sobreexposición al amoníaco, usted debe conocer las cantidades, las concentraciones y las propiedades de los materiales con los que trabaja. Guarde el amoníaco en un lugar fresco y seco apartado de los materiales incompatibles como el cloro, los ácidos, los oxidantes y los metales. Utilice los productos y materiales a base de amoníaco en lugares bien ventilados. Nunca mezcle el amoníaco con el cloro (lejía), ya que la combinación de ambos crea cloraminas, un gas irritante y extremadamente tóxico. Póngase el equipo protector PPE adecuado para la tarea y la concentración de amoníaco que vaya a utilizar.

Si va a entrar en un lugar que tiene altas concentraciones de amoníaco, utilice un respirador con suministro de aire. Si en su lugar de trabajo se almacenan grandes cantidades de amoníaco, verifique que haya respiradores de “escape” con suministro de aire para poder usarlos en caso de liberación accidental. Debe saber dónde están esos aparatos respiradores y cómo utilizarlos. Inspeccione y mantenga los equipos de almacenamiento y procesamiento de amoníaco, con el fin de evitar fugas y exposiciones.

Para evitar la sobreexposición al amoníaco, usted debe conocer las cantidades, las concentraciones y La ingestión de amoníaco puede causar quemaduras en la boca, la garganta y el estómago, y puede ser mortal. Lávese siempre las manos tras usar productos a base de amoníaco y antes de fumar, comer o beber. No guarde comidas ni bebidas cerca de los
productos que contengan amoníaco.

El contacto de la piel con el amoníaco puede causar enrojecimiento, dolor, irritación y quemaduras. Para la limpieza en el hogar, póngase guantes para protegerse las manos cuando use productos que contengan amoníaco. Cuando utilice concentraciones más altas en aplicaciones industriales y de laboratorio, utilice guantes y considere el uso de un guardapolvo o bata de laboratorio, de manga larga, para proteger la piel. Si el amoníaco salpica su ropa, quítesela y enjuague la piel con agua durante por lo menos 15 minutos.

Las salpicaduras de amoníaco en los ojos pueden causar dolor y quemaduras y dañar la vista, pudiendo causar ceguera temporal o permanente. Si trabaja con productos de limpieza para el hogar, rocíe siempre los materiales hacia abajo y en dirección opuesta a usted, a fin de evitar verse expuesto al producto. Si utiliza o mezcla amoníaco concentrado, póngase gafas a prueba de salpicaduras o incluso una máscara facial para proteger la vista. Si el producto entra en contacto con la vista, enjuague los ojos con agua durante 15 minutos y solicite atención médica de inmediato.

Fuente: Revista electrónica de Veterinaria 1695-7504. 2010 Volumen 11 Número 03B