Los techos de las instalaciones de almacenamiento provistos de salientes (aleros) son muy útiles contra los rayos solares pues sombrean sus paredes y ventilaciones abiertas y brindan protección de la lluvia.
Se recomiendan aleros de al menos un metro (3 pies).

En lugares donde no hay electricidad, unas turbinas accionadas por el viento pueden ayudar a mantener los almacenes fríos mediante la succión del aire hacia arriba del edificio.
Los respiraderos a nivel del piso son especialmente útiles para el enfriamiento vía ventilación del aire por la noche.
La turbina ilustrada a continuación puede construirse con laminas metálica torcida para coger el viento y sujetas a una barra central que actúa como eje de rotación.
El aire templado de la cámara de almacenamiento asciende, causando la rotación de la turbina, expeliendo el aire y con ello inicia un flujo de aire templado hacia arriba.
La turbina debe colocarse en la parte más alta de un techo de una instalación de almacenamiento.

Fuente: Técnicas de Manejo Poscosecha a Pequeña Escala de la Universidad de California
