Circularidad de la educación y la cultura fuente de humanización

La relación permanente entre educación y cultura es fuente inagotable de verdadera humanización en la convivencia humana. Sólo desde la relación circular fluyente entre los procesos educativos y la cultura, la educación llega a ser auténtica, integral y capaz, tanto de nutrir el vigor cultural de la sociedad en su conjunto, como de revitalizar su transformación humanizante.

La educación, para potenciar todas y cada una de las facultades humanas de las diferentes y singulares personalidades de los educandos, necesita apoyarse en el acervo cultural de las comunidades humanas en las que viven losformandos.

La cultura con su conjunto de conocimientos, costumbres, valores, ética, creencias, leyes, artes, ciencias, técnicas, hábitos positivos o negativos, lenguaje, economía, capacidades adquiridas y quehaceres constituye el marco de referencia, para la ejercitación educativa de las potencialidades de los seres humanos concretos con el afán de promover su humanización y a través de ellos la de la convivencia humana, asícomo la del mundo conocido y habitado por ellos.

La historia de la humanidad nos permite descubrir que ésta, mediante el cultivo de sus múltiples talentos – la educación -, progresa a través de los tiempos y desde los diversos lugares de su existencia, generando la multiforme cultura universal.

Ésta al alcanzar un mayor perfeccionamiento en los diversos ámbitos de la vida humana, pone de manifiesto que los diferentes pueblos de la tierra han sabido encontrar y desenvolver las singularidades de su ser, para mediante la creatividad de sus quehaceres converger a la transformación y superación de la humanidad entera.

La misma circunstancialidad de la cultura, que hunde sus raíces en el mundo y en el tiempo, para expresar desde las mentalidades de los sujetos históricos, las aspiraciones, las tendencias, las imágenes y los modelos que inspiran los comportamientos de los creadores culturales, nos demuestra que los actos culturales no son ciegos. Tienen inspiración y finalidades.

No podemos concebir y entender a la humanidad sin cultura, ni a ésta sin la humanidad. Son complementarias la una de la otra. El animal es prisionero de la naturaleza, el hombre en cambio es su labrador. El hombre ha recibido la vocación de cultivar tanto su propia naturaleza humana, como la naturaleza, de su entorno. En la realización de esta tarea transformadora de la naturaleza el hombre se perfecciona a sí mismo.

La cultura desde esta perspectiva es un proceso fluyente, dinámico que se desarrolla en ciclos, en etapas, como en oleadas. Es un proceso inagotable, es una realidad inacabada. La vivencia de la actividad cultural como inacabable permite al hombre vivir su libertad e impulsar su perfectibilidad.

Por eso la cultura no se identifica con posesión humana alguna, es fruto del espíritu encarnado, vehículo de relación y convivencia. Tampoco es patrimonio de unos pocos, sino expresión maravillosa de toda la humanidad y herramienta de humanización para todos los pueblos de la tierra.

Cada día es mayor el número de mujeres y varones con conciencia de ser los promotores de la cultura en su comunidad. Este proceso ha de impulsar en los seres humanos a la vez el sentido de su autonomía yde su responsabilidad. Para ello necesitan ser educados de nuevo en el asombro y reconocimiento del ser, de la verdad, de la bondad y la belleza.

La educación actual ha de permitir a los niños y jóvenes de hoy aprender a: reconocer el sentido de su existencia, valorar la dignidad humana, saberse partícipes de la comunión humana en cuyo seno han de realizarse para alcanzar su felicidad, respetar el mundo en que hemos habitado, habitamos y habitaremos todos los hombres.

Solo así podrán comprometerse en la edificación de una sociedad justa, solidaria y pacífica, que sea ambiente propicio para la forja de personalidades verdaderamente humanas. Fuente: portalsej.jalisco.gob.mx