Los personajes irreales

Hasta aquí nos hemos referido a personajes reales, sin embargo en el mundo de la animación la mayor parte de los personajes son irreales, totalmente imaginarios.

Veamos cuales son sus características:

1) Personaje simbólico. Este tipo de personaje posee una sola dimensión y su origen se remonta a las tragedias grecoromanas, donde los personajes mitológicos eran definidos en torno a un sólo atributo.

Si bien esto parece limitarlos dimensionalmente, no llegan a resultar totalmente monodimensionales, porque esa única cualidad que los generó, está integrada habitualmente por varios conceptos. La cualidad única que estos personajes por lo general muestran es: el amor, la sabiduría, la compasión o la justicia.

2) Personaje no-humano. Es tal vez el tipo más común de personaje dentro del cine de animación: Bambi, Bugs Bunny, el Pato Lucas son algunos de los ejemplos más conocidos.

Generalmente se trata de personajes cuya parte interna es humana, pero la forma externa pertenece a algún animal. Puede tratarse también de animales antropomórficos. Para construirlos se comienza acentuando el lado humano del animal elegido, por ejemplo: la perra Lassie es fiel, inteligente y mansa, el conejo Bugs es hiperkinético y el Coyote vive hambriento. Pero estas cualidades por sí mismas habitualmente no son suficientes para lograr caracterizarlos, por eso es importantísimo hacer bien evidentes el resto de las cualidades humanas que les incorporamos.

De esta forma les otorgaremos identidad, y al exagerar todo lo que el público comúnmente asocia con ese personaje, logramos crearle una fuerte personalidad, la que además podrá reforzarse en un contexto que ayude a su caracterización.

Estos personajes suelen tener atributos muy definidos, exentos de matices o de algún tipo de variedad, es por esto que jamás cambian. Podemos afirmar que ellos constituyen la personificación de ciertas cualidades, y que las asociaciones que provocan en el público se encuentran muy reforzadas por el contexto donde ocurren.

3) Personaje fantástico. Se trata de individuos extraños, que también viven en un mundo extraño, por ejemplo: gnomos, duendes, hadas, brujas y gigantes. En estos personajes la maldad o la bondad no resultan cualidades definitivas.

Tampoco suelen ser totalmente aterradores, siempre pueden redimirse permitiendo así que las fuerzas del bien triunfen.

Estos personajes por lo general resultan muy simples ya que poseen un número muy limitado de cualidades. Muchas veces su personalidad está apoyada por exageraciones físicas como en el caso de Pulgarcito, o tienen superpoderes mágicos como el mago Merlín.

Se muestran un poco estereotipados ya que generalmente son demasiado buenos o muy malos, sin mostrar tonos intermedios. Por todo esto las historias que los involucran deben interpretarse en un nivel simbólico, no en un nivel racional.

4) Personaje mítico. Son semejantes a los anteriores, con la diferencia que el público ya los conoce. Un relato mítico reinterpreta el significado de nuestras propias vidas, es una historia que nos ayuda a entender mejor nuestra propia historia. Son epopeyas donde el héroe avanza superando todos los obstáculos que se le interponen.

No resultan personajes fáciles, se necesita otorgarles mucha dimensionalidad para lograr que parezcan reales y humanos. Deben poder representar cabalmente una idea y al mismo tiempo tener algo de misterio. Simultáneamente deben ser humanos y simbólicos.

Fuente: Apuntes de Animación Bidimensional de la U de Londres