Ya no partes de cero. Entiendes correos si te tomas tu tiempo, dices tu nombre y tu puesto, sobrevives una llamada corta. Pero cuando el trabajo exige inglés de verdad —escribir un correo que se lea profesional, presentarte ante un cliente, seguir el hilo de una reunión— sientes que vas a media máquina. Esta página te da justo las piezas que separan al que chapurrea del que comunica en el trabajo.
Reconoces la escena. Llega un correo en inglés y lo pospones «para cuando tenga cabeza». En la junta con el proveedor extranjero asientes mucho y hablas poco. Cuando por fin escribes en inglés, traduces palabra por palabra del español y sale algo rígido que no suena a un profesional.
El problema casi nunca es de vocabulario: es de estructura y registro. Con tres o cuatro moldes de frase, media docena de conectores y el criterio para saber cuándo algo suena formal o brusco, tu inglés básico rinde el doble. Eso es lo que arma esta página. Antes de empezar, ubícate.
Qué lograrás
Al cerrar esta página vas a poder resolver las cuatro situaciones donde el inglés laboral se atora más: manejar el vocabulario del día a día, escribir un correo breve con el tono correcto, presentarte con soltura y seguir una reunión o llamada sin perder el hilo. Y como cierre, el quinto bloque afina la gramática intermedia que sostiene todo lo anterior.
La diferencia con el nivel básico no es saber más palabras, es combinarlas mejor. En A1/A2 memorizaste frases hechas que servían tal cual. Aquí aprendes a construirlas tú: cambiar el tiempo verbal, encadenar ideas y ajustar el registro. Cinco bloques, en este orden. Toca cada uno para ver qué te deja.
El contenido
- El vocabulario se retiene por situación, no por lista alfabética.
- Un verbo con preposición es una unidad: cambia de significado, no es una pieza suelta.
- Los falsos amigos causan más malentendidos que las palabras que no conoces.
El error más común en este nivel es estudiar listas de cien palabras en orden alfabético. Se olvidan en una semana, porque el cerebro guarda vocabulario asociado a situaciones, no a letras. Por eso aquí lo agrupamos por momento laboral: lo que dices al llegar y saludar, lo que aparece en una tarea o proyecto, y lo que usas para reportar avances.
Antes de las palabras, una advertencia que ahorra vergüenzas en juntas. Hay términos que se parecen al español y significan otra cosa: son más peligrosos que las palabras desconocidas, porque cuando no sabes una palabra preguntas, pero cuando crees saberla sigues adelante con el error.
📌 Cuatro falsos amigos que causan problemas de verdad
Actually no es «actualmente» sino «en realidad»; para actualmente se dice currently. Assist no es «asistir a un lugar» sino «ayudar»; asistir es attend. Eventually no es «eventualmente» sino «finalmente, con el tiempo». Y sensible significa «sensato», no «sensible» (sensitive).
Con eso dicho, el vocabulario por situación. Cada tarjeta trae un término: intenta recordarlo antes de voltearla.
- Un correo de trabajo tiene cuatro partes fijas y predecibles.
- El saludo y el cierre definen el registro más que ninguna otra parte.
- Traducir literal del español es lo que más delata el nivel.
La buena noticia del correo es que es predecible: casi siempre sigue la misma estructura. Si la interiorizas, dejas de improvisar y solo cambias el contenido. Toca cada paso del flujo para ver qué va en él.
El detalle que más separa un correo amateur de uno profesional es el registro. En español a veces mezclamos confianza y formalidad sin problema; en inglés laboral la línea es más clara. Esta tabla te da el equivalente formal de frases que quizá ya usas en su versión coloquial.
| Intención | Coloquial | Profesional |
|---|---|---|
| Pedir algo | Send me the file | Could you please send me the file? |
| Avisar de un retraso | Sorry, it’s late | I apologize for the delay. |
| Cerrar | Bye | Best regards, |
- Una presentación laboral tiene tres piezas: quién eres, qué haces y qué aportas.
- La fórmula que no falla es nombre + puesto + función.
- El registro cambia según el contexto: no te presentas igual en un correo que en un pasillo.
Presentarte no es recitar tu currículum: es dar en pocos segundos la información que la otra persona necesita para ubicarte. La fórmula que casi nunca falla es nombre + puesto + qué haces: «Hi, I’m Roberto. I’m a project coordinator at Grupo Delta. I handle the supplier relationships.» Tres frases, presente simple, y ya sabes de qué hablar después.
Lo que sí cambia es el registro según dónde estés. Clasifica cada frase según sea más apropiada para un contexto formal (correo, cliente nuevo) o informal (compañero, pasillo). El sistema te explica por qué.
- Cada momento de una reunión tiene sus frases fijas.
- Pedir que repitan no es debilidad: es lo que hacen los profesionales.
- En el teléfono, sin gestos, la claridad importa el doble.
El miedo a las reuniones y llamadas viene de creer que hay que entender todo. No es así: incluso los nativos piden aclaraciones. Lo que necesitas es un puñado de frases listas para cada momento, para no quedarte mudo cuando llega tu turno. Abre cada momento y quédate con una frase que puedas usar mañana.
- Tres tiempos cubren casi todo el trabajo: presente, pasado y futuro.
- La pista para elegir el tiempo suele estar en una palabra de la frase.
- La -s de la tercera persona en presente es el detalle que más delata el nivel.
No necesitas dominar los doce tiempos verbales del inglés para trabajar. Con tres bien puestos resuelves el 90 % de las situaciones: presente simple para lo habitual («I work in logistics»), pasado simple para lo terminado («I sent the report yesterday») y going to / will para lo que viene («I’m going to call the client»). La clave es leer la pista temporal de la frase.
⚠️ El error que más delata el nivel
La -s de la tercera persona en presente simple: se dice «She works here», no «She work here». Y en preguntas, esa -s se la queda el auxiliar: «Does she work here?», nunca «Does she works».
Practica la decisión, que es lo que de verdad cuesta. Lee cada frase, detecta la pista y clasifícala en el tiempo correcto. El feedback explica el porqué, no solo el acierto.
Veámoslo en la práctica
Todo lo anterior junto, en una situación real: recibes un correo de un cliente que pregunta por un pedido retrasado y tienes que contestar. Observa cómo cada bloque aparece donde toca. Avanza paso a paso.
Cuenta los recursos que usaste en ese correo: vocabulario laboral, la estructura de cuatro partes, dos tiempos verbales y el registro formal. Ninguna frase era complicada. Funcionó porque supiste armarlas, no porque supieras palabras raras.
Ahora tú
Seis situaciones para comprobar que los bloques se sostienen juntos. El feedback explica el razonamiento, no solo la respuesta correcta.
Qué te llevas
Tu entregable es un correo de presentación con tus datos reales: el que enviarías a un cliente o colega nuevo. Complétalo, cópialo y guárdalo como plantilla. Cambia los datos y te sirve mil veces.
Esa plantilla no es para memorizar palabra por palabra: es un molde. Cambia el contenido y sirve para presentarte por LinkedIn, responder a un proveedor o abrir una conversación con un colega de otro país. Lo que estás fijando es la estructura, y esa funciona en cualquier correo.
Cierre
Marca honestamente lo que ya puedes hacer sin mirar la pantalla. Lo que quede sin marcar te dice a qué bloque volver.
Entraste chapurreando y sales comunicando. Ese salto no es de vocabulario, es de estructura: sabes armar un correo, ubicarte en una reunión y elegir el tiempo correcto.
Lo que sigue ya no se aprende leyendo, se aprende usándolo. ¿A qué correo pendiente en inglés podrías responder hoy con tu nueva plantilla? ¿Cuál de los cinco bloques te costó más, y qué te dice sobre dónde poner tus horas? Un hábito que multiplica tu práctica: cada vez que escribas un correo en español en el trabajo, intenta traducir mentalmente su saludo y su cierre al inglés. Son treinta segundos que fijan el registro para siempre.
